Nos metemos en una hipoteca cuando tenemos una estabilidad, tanto personal como laboral, pero desgraciadamente las situaciones pueden cambiar con el tiempo. Puede que tengamos que atravesar un bache económico, si perdemos el trabajo o por otras situaciones y esto puede afectar a la hipoteca pero, por ello, debemos ser precavidos y negociar alternativas con nuestro banco.
Ampliar el plazo. Si vemos que nuestra economía afloja y tiene probabilidades de ir a peor con el tiempo, podemos negociar con nuestro banco ampliando el plazo de la hipoteca para no perder la vivienda. Incrementando el plazo del préstamo conseguiremos reducir la cuota del mes aunque aumentará el importe final a largo plazo ya que incrementaremos el tiempo para devolver la deuda.
Carencia hipotecaria. Si se tienen dificultades económicas puntuales se puede recurrir a la carencia. Esta nos permite dejar de pagar la hipoteca o una parte durante un periodo de tiempo pero al recurrir a ello cuando se vuelva a activar el pago con normalidad el importe incrementará. En este caso encontramos dos tipos:
- Carencia parcial: Durante un máximo de tres años solo se pagará la parte proporcional a los intereses o al capital de la cuota por ello, si solo se abonan los intereses se seguirá debiendo al final el mismo capital al banco.
- Carencia total: Nos permite dejar de pagarla durante un tiempo determinado, una vez terminado el tiempo se seguirá debiendo el mismo capital pero aumentarán los intereses al incrementar el plazo.
Reunificar las deudas. Si tenemos demasiadas dudas y no podemos enfrentarnos a pagar la hipoteca podremos aunar las deudas en un solo préstamo que tendrá un interés único y un plazo más grande. La pega es que conlleva más gastos que se incluyen al final de la deuda por lo que si no cumplimos podremos perderlo todo.
Alquilar o vender la casa. Si no podemos acordar nada con el banco ni realizar ninguna de las variaciones comentadas anteriormente habrá que recurrir a la venta o el alquiler de la vivienda y mientras quedarnos con algún familiar para poder pagar la hipoteca con lo que adquiramos del alquiler por ejemplo. Si no podemos quedarnos con nadie y por tanto no podemos alquilarla tendremos que pasar a la venta pero debemos tener en cuenta que el valor del inmueble habrá caido ya que por la burbuja inmobiliaria todos bajaron y que conseguiremos menos dinero que hace unos años.
Solicitar una dación en pago. Este es un recurso al que podemos acudir si los demás nos fallan pero es complicado de conseguir. Actualmente solo la hipoteca de Bankinter incluye este método por lo que habría que negociarla previamente con el banco o cumplir los requisitos que se exigen que son: todos los miembros de la familia deben estar en paro y no disponer de otros bienes, debe ser la única vivienda que tengas en propiedad, el importe de la misma no puede superar los 200.000 euros, la hipoteca no puede tener avalista, no puede estar en proceso de ejecución y no puede estar gravada con cargas posteriores.
Desde MS Fincas, esperamos que no os encontréis en una situación así nunca pero queremos que si ocurre, estéis preparados y sepáis como actuar por lo que esperamos que os sirvan nuestros consejos.
